viernes, septiembre 3

Parca.

Me despierta los más insólitos pensamientos la cotidianidad de la muerte en el día a día. Cómo nunca se para el mundo aunque te estés derrumbando y juntando los pedazos en el mismo minuto

Porque ni importa lo mal que la estés pasando, hay que parar un poco y darse cuenta que hay que comer y dormir porque somos humanos funcionales que no responden si no estan en sus cabales.

Todo sigue girando aunque uno este quieto. Todo se vuelve tan frágil y roto. Los abrazos son más sentidos y las risas parecen de cuentos, la música te salva del silencio más desolador y lo hace llevadero. Te seguís levantando, seguís comiendo, seguís durmiendo, vas retomando de a poco todo lo normal que hacías antes de que la muerte te tocará a tu puerta y aún cuando parece que nunca se va a acomodar, pasa. Todo pasa, mientras estés respirando, todo sigue y se acomoda, en algún momento vuelve a ser mejor. No es un momento, no pasa una fecha exacta ni a todos les sucede igual, pero sucede,  hay que seguir viviendo y si estás en el mambo, seguís bailando aunque no te den los pies.

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Lo que no te mata, te fortalece.

(o te hace mas hija de puta).