Aún me pone la mano en la cara y me pide una canción para cerrar los ojos y dar final a sus días. La miro dormir: el mundo entero se para un rato. Sus pestañotas se llevan por un rato cualquier malestar o dolor. Abre los ojos y es el ser más puro que conozco, todo le interesa, salvo cuando la pongo a hacer sus tareas, le encanta hablar, mucho, constantemente un barullo en su mente. Esa melodía que sale de su boca, arranca con cada disparate, me hace reír aunque este agotada, le doy crédito por eso. Constantemente saca algo de su mini galera en la que piensa como salirse con la suya y me tira un: "mamita de mi corazón" para que le traiga algo más de comer a la cama y gana, obvió que me tiene en su bolsillo (ni te digo a su papá). Es como comer dulce del pote, nunca te empalaga. Es la canción que querés escuchar una y otra vez. Es como meterte al mar, es el viento que te paga en la cara en un hermoso día de sol en otoño. Es desafiante aún en su corta edad, es terca como una mula pero la hace perseverante. Experta nivel Bart Simpson en decirte 'lo siento' cuando hace macanas.Todo le importa en un sin fin de maneras, cuestiona y me hace desaprender cosas que daba por sabidas. Creo fielmente que cuando nació, yo también un poco, volví a nacer con ella, cuando nos miramos por primer vez fue un maldito show de fuegos artificiales. Es mi hada mágica sin alas, los colores de nuestros días, los bailes y las monerías, los abrazos, los te amo mami más convenientes, conmovedores. Hoy cumple años y aún en esta situación pandémica, ella más que nadie merece ser festejada. Cambias y ensanchas el corazón de cada ser que te conoce Olivia, mamá no tiene palabras para expresar todo lo que te ama pero sigue intentando. Gracias por estos cinco años de vida, han sido mobilizantes, sin duda. No lo cambio por nada, aún con cada gota que rebalsa mi vasito tolerador del día a día. Sin vos, no quiero nada
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