Lo que pasa cuando estas con alguien que te hace bien es que comprendes que eso que dabas por sentado con otros no era una ley, ni estaba preestablecido. Hay un mundo incierto por descubrir y eso también asusta. Uno se acostumbra a lo que le hace mal, lo desmenuza tanto que lo normaliza en su cabeza. El hecho de salir o entrar a hurtadillas a una casa, el no poder besarlo cuando yo quisiese y el que hable de otras minas sin importarle mi presencia. Era normal para mí todo lo malo e insano que una relación pudiese tener y creía que era mi culpa, porque seguía eligiendo estar ahí por un rato de placer, por sentir que era la única, aunque sólo fuese ahí, en ese instante, en su cama. La culpa no era de él, él me quería coger y yo también quería, todo lo demás me parecía de minita insoportable. Lo hacía a un lado, lo dejaba pasar, porque no éramos, porque no fuimos, en efecto, nada.
Ahora es cuando noto lo dañada que me dejo todo el trayecto
hasta que le puse fin. Incluso cuando acepte salir con quién estoy ahora, un
día antes lo vi a él y lo bese como si se me fuese la vida en ello, le estaba
dando un cierre y lo quería sellar de esa manera, no como él hubiese querido sino
a mi forma. Me amolde tanto a lo que se esperaba de mí que me confundí hasta en
lo que sentía y eso no lo pude ver hasta hoy. Y no voy a ser hipócrita, fui
consciente de mis elecciones y sus consecuencias. Por eso él va a tener ese sabor agridulce en
mi vida, le voy a tener ese cariño idealizado hasta el final de mis tiempos y
lo voy a querer aun cuando duela, pero por sobre todo siempre voy querer que esté
bien. No me arrepiento de nada, de no
ser así no valoraría cada gesto y cada acto que me demuestra que no tiene por
qué ser ahora de la misma forma.
Los más cercanos saben que estoy con alguien y eso me basta
porque todavía no soy capaz de ponerle un nombre a esto que me pasa, porque
todavía me contengo, me reprimo y no me quiero anticipar. El vuela alto
así que yo tengo los pies en la Tierra por los dos, pero me encanta. Me gusta
que se ría como un nene y como me mira desde el primer día que salimos, como si
fuese el premio mayor y no al revés. Es directo y me dice todo sin pelos en la
lengua y eso me atrapa. Me cuida, me quiere cuidar, se preocupa y lo quiero. Lo
quiero aunque sea empalagoso, él se me declara
constantemente mientras yo tengo momentitos de cursilería fugaz. Pienso que es un goma cuando en realidad me da ternura y lo
quiero abrazar fuerte porque me siento segura, me siento bien, me hace bien. Sonrío
más, me quejo menos y como todo principio: es color de rosa. Veremos que colores trae el tiempo.
1 comentario:
Ivi! me siento muy identificada con lo que escribis! con tu comentario en mi texto y con este texto tuyo... a mi tambien me ven fragil, siempre parezco mas chica de lo que soy, y todavia estoy aprendiendo a querer algunas partes mias... y con respecto al texto, yo tuve una experiencia parecida, asi que te entiendo mucho... son cosas que te modelan la personalidad, por mas que no fuese el amor de tu vida pero son cosas que quedan grabadas despues, personas que quedan grabadas, y te servirá para el resto de tu vida como aprendizaje... espero que ahora todo marche bien con la nueva personita en tu vida, que se quieran bien... siempre al final llega esa persona que lo cambia todo...
mucha suerte! abrazote!
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