Si sabía que estaba lloviendo, pero odio llevar paraguas. Si mantenía la cabeza gacha no era solo para que la lluvia no entorpeciera mi vista, sino lo que quería ocultar, porque si me miraban fijo, si hablaba dos palabras empezaba el torrente de lagrimas.Y es que es de cobardes agachar la cabeza, pero hoy me sentí vencida y me costaba mirar al cielo y no verlo brillar, un día como hoy la lluvia no es mi fiel amiga.
Con mi mirada al piso veía el agua fluir, de un modo tan natural, que desee también dejarme llevar, para luego descubrir que soy más como la tierra, que se levanta con el viento que al tomar contacto con el agua, se vuelve barro, que al pisarlo te estancas y te hundís si no encuentras un camino a seguir…
1 comentario:
PERO QUÉ LINDO ESCRIBÍS. Y HAY VECES QUE NI NUESTRA FIEL AMIGA, NI NUESTRA FIEL PELÍCULA NI NUESTRO FIEL LIBRO NOS PUEDE HACER LEVANTAR LA CABEZA.
UN BESO GRANDE IVI, http://malatendida.blogspot.com :)
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