El olor a la lila de jardín cuando está floreciendo me recuerda mi infancia, mi barrio, mi familia. Extraño la cotidianidad de sus risas y sus voces, del barullo constante y caprichoso. Extraño llegar a la casa que me vio nacer y que siempre haya un plato esperándome y el beso de mi mamá. La compañía de mi viejo y mis hermanas haciendo que cualquier cosa que tenga en mi mente se desvanezca en ese momento, por la noche cuando nos encontrabamos todos para comer o reunirnos en el living. Hoy, somos pocos y cuando me enojo, me siento triste no están esperándome, no me pueden hacer compañía y no tengo a mis hermanas para alivianar mi corazón. Vivir tan lejos me cuesta tanto días como hoy, que no puedo ir un rato y tomar unos mates para despejar la cabeza. Crecer y tener mi propia familia no significa que los necesite menos, creo que es al revés. Hoy los necesito más que nunca pero hoy ya llore más de la cuenta.
4 comentarios:
¿Quién dijo que crecer era fácil? Ser "adulto" parecía algo tan prometedor. No sé que pasó.
Qué hermoso poder acompañar este día ventoso con tus textos. Qué lindo es leerte.
Recién llego a leer este comentqrio, un halago para mí que pases o hayas pasado por acá, abrazo 💜
La vida paso (: Gracias por leer
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