miércoles, septiembre 6

Mommy knows.

Va a crecer, se va a lastimar, La van a lastimar. Puede que incluso yo le haga daño aunque me sea inimaginable. 
Hoy entendí algo, nunca voy a estar tranquila. Jamás voy a volver estar tranquila porque desde el momento que me enteré que venía empecé a preocuparme. Hay tanta malicia alrededor, tanta envidia y cosas que no valen la pena. Más prejuicios que bondad, más moldes que libertad. Todo y tod@s encasillados como si fuésemos sacados de un libro. La vida no es así, no hay una normalidad establecida: lo que está bien para vos a mí me puede parecer una tremenda bosta tirada de un helicóptero. Las personas están tan desbordados con sus mambos internos que se olvidan, se olvidan del otro. No existe la empatía, el ponerme en tus zapatos y eso es algo muy triste. No soy quién, de verdad creo que no soy mejor, ni peor que otros, pero me aterra. Me paraliza todas las cosas a las que mí hija va a tener que enfrentarse para salir bien parada en este lío.
La vida y los golpes que uno se va dando me hicieron sobreprotectora, siento que tengo que cuidar al otro. Quizás por eso siempre estoy a la defensiva. No soporto que hieran a quienes más quiero ¿quén me puede culpar por eso?

Sin darme cuenta me pongo a llorar, desvisto a Olivia para el baño, la alzó en brazos, me acaricia el pelo, atrás de La nuca como siempre hace. Cuando terminó de cambiarla le pido un abrazo, sonríe y me abraza fuerte. Nos​ acomodamos para dormir y como cada día al acostarnos: nos miramos, le digo lo mucho que la amo (no importa si estaba enojada hace un segundo atrás, si la rete, perdí la paciencia o me siento abrumada) porque la amo tanto que no quiero que pase ni un día en que no sienta que la amo infinitamente.

No, quizás no cambie todo lo demás en el mundo pero al menos mí hija sabrá que estoy incondicionalmente para recibir con ella todo lo que pueda venir.

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Lo que no te mata, te fortalece.

(o te hace mas hija de puta).