sábado, junio 22

La chica que jugaba a ser invisible.

 Siempre fui un poco invisible, de chica jugaba a pasar unos ratos largos escondida,  a ver cuánto tardaban en percatarse de mi ausencia. Ahora, un poco más grande quedan las mañas y desaparezco cada tanto para seguir comprobando que todos somos un poco invisibles, pero pocos lo notan. La grandeza esta en quienes logran verte cuando crees que nadie más te ve.  

 En casa era convenientemente invisible en los malos momentos, cuando todo estaba al revés o había que preocuparse por problemas de mayor magnitud, yo solía estar lejos de llamar la atención para que me notaran, para no causar más problemas. Aún hoy, me cuesta centrar el foco en mí cuando algo importante me está pasando, es cuando más me callo, inconscientemente. Todos los problemas que esto me trae es digno de años de terapia, pero hoy estoy  cada vez más lejos de esta particular forma de enfrentar los problemas, prefiero encontrar la mía, todavía la sigo buscando.

 Nunca supe hacer oídos sordos. Mi familia no parece entender todavía que absorbo todo lo malo que pasa en esta casa y me lo trago, como si fuera una pastilla, que se queda ahí, en mi estómago, tratando de disolverse mientras lucho para que su veneno no le permita apagarme la risa. Las paredes oyen y no hay refugio para evitar escuchar lo que les grita el corazón. El corazón se oscurece también y lo que tiene que decir no siempre es bueno.

Siguen si ver cómo todo esto me atraviesa y me desarma, sigo siendo invisible. Me voy a jugar un rato a las escondidas, no tengo idea de quién pueda encontrarme esta vez.

1 comentario:

Anónimo dijo...

aveces me sucede eso y es peor en mi porque no tengo familia, mis tios o primos viven en otra ciudad, y bueno cuando peleo con mi novio me introduzco en un mundo llamado ISLA SOLITARIA y soy yo y nadie más.

besos chica :)

Lo que no te mata, te fortalece.

(o te hace mas hija de puta).