Siempre fui un poco invisible, de chica jugaba a pasar unos
ratos largos escondida, a ver cuánto
tardaban en percatarse de mi ausencia. Ahora, un poco más grande quedan las
mañas y desaparezco cada tanto para seguir comprobando que todos somos un poco
invisibles, pero pocos lo notan. La grandeza esta en quienes logran verte
cuando crees que nadie más te ve.
En casa era
convenientemente invisible en los malos momentos, cuando todo estaba al revés o
había que preocuparse por problemas de mayor magnitud, yo solía estar lejos de
llamar la atención para que me notaran, para no causar más problemas. Aún hoy,
me cuesta centrar el foco en mí cuando algo importante me está pasando, es
cuando más me callo, inconscientemente. Todos los problemas que esto me trae es
digno de años de terapia, pero hoy estoy
cada vez más lejos de esta particular forma de enfrentar los problemas,
prefiero encontrar la mía, todavía la sigo buscando.
Nunca supe hacer
oídos sordos. Mi familia no parece entender todavía que absorbo todo lo malo
que pasa en esta casa y me lo trago, como si fuera una pastilla, que se queda
ahí, en mi estómago, tratando de disolverse mientras lucho para que su veneno no
le permita apagarme la risa. Las paredes oyen y no hay refugio para evitar
escuchar lo que les grita el corazón. El corazón se oscurece también y lo que
tiene que decir no siempre es bueno.
Siguen si ver cómo todo esto me atraviesa y me desarma, sigo
siendo invisible. Me voy a jugar un rato a las escondidas, no tengo idea de
quién pueda encontrarme esta vez.
1 comentario:
aveces me sucede eso y es peor en mi porque no tengo familia, mis tios o primos viven en otra ciudad, y bueno cuando peleo con mi novio me introduzco en un mundo llamado ISLA SOLITARIA y soy yo y nadie más.
besos chica :)
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