Para el un beso no es nada. Para el un beso es el acto de unir sus labios con los de alguien más, no importa quien fuese. Un beso se lo da a cualquiera en una noche de boliche, con la música alta y tratando de que sus manos importen más que el beso en si mismo, mientras, "bailan". Un beso lo da como prenda en una noche de tragos, sin sentir de nada en particular, más que el alcohol apoderándose de el de a puchitos, liberando en pequeñas porciones todo eso que el alcohol bien sabe desinhibir. Se entrega, se deja ir, reparte besos a cualquiera que los quiera recibir.
Nunca se dio cuenta que un beso para mi no tiene el mismo peso para el. Nunca noto que el beso, uno épico como de película es el que abre la puerta a todo lo demás. Que uno chiquito, de esos cortos y en puntitas de pie me reconfortan el alma y me hacen sentir bien. El no le da la importancia que merece, el no sabe que con uno de esos estas diciendo si, que si el beso no existiese, lo demás tampoco. El no entiende o no parece importarle a que mi no me da lo mismo besarlo a él que a cualquiera. Que para mi significa algo, que el beso es algo que te une a otra persona en un suspiro prolongado, por un instante, por un momento o una eternidad, en tus recuerdos.
Ahora que digo que ya no quiero esto para mi me tengo que negar a esos besos que tanto me gustaban, porque a mi me alcanzan. Puedo estar una noche entera besándote como si fuera la última vez, como si fuésemos dos adolescentes que no pueden despegar sus bocas el uno del otro, pero a vos no. Vos siempre vas a querer algo más y yo ya no quiero ser la persona que trate de dártelo. Fui cediendo pedacitos de mi que no siento que merezcas, que no haces nada para merecer y tuve que dar varios traspiés para darme cuenta.
A vos te divierte en una noche de sábado robarme un par de besos que no significan nada, a mi me dejan medio flotando en el aire entre el alcohol y el cigarrillo que se vuelven un vicio más de la noche, con tus besos y mi sed de vos. Pero los domingos se tornan llenos de interrogantes que no puedo contestar y mi cabeza se llena de esos mambitos inconclusos, que dan lugar a pensar(te) y a sentirme mal conmigo misma por haberme rendido a esa boca que me invita a dejar de lado todo ese discurso que me repito a mi misma para no caer más. Y mi orgullo habla por si solo cuando siento ganar una partida de mi lado del tablero (aunque perdamos los dos). Te digo que basta: mil besos no alcanzan sin un corazón.
Espero que esta vez sea en serio, que mis palabras puedan más que vos.

4 comentarios:
Cuando estaba leyendo la entrada, inevitablemente me sonó la frase final salida de un temón. Es genial!
A buscar en otros lados corazones que quieran aceptar nuestros mil besos para sentir recíprocamente el amor que necesitamos.
Un beso, Ivi!!
Es cierto, debemos buscar a alguien que quiera lo mismo que nosotros, sobre todo porque salimos lastimados cuando nos quieren menos o definitivamente no están interesados en darle importancia
Ya sigo tu blog :)
Y no podría haber mejor foto para acompañar este texto. Me encanta esa película.
Un beso muy fuerte.
no se a cuantas personas besaste en tu vida. pero, no te pasa que después de besar a alguien, aunque sea por 5 minutos, internamente, ya sabes si son compatibles o no, si hay conexion , si vale la pena depositar energia en esa persona?. a mi me pasa.
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