Palabras discontinuas. Pierden todo el sentido cuando no se tiene en claro que se quiere decir.
Quizás por esta vez me alcance con inspirar y sentir. Quizás les de un respiro a los dedos en las teclas. Me di cuenta que uno puede decir más no diciendo nada, yo pensé que solo existía cuando mi mente hablaba, pero hay otros lenguajes y dialectos que explorar. Hoy por hoy me siento bien así y no quiero buscarle la quinta pata al gato. No quiero inventarme historias y cederle el paso a la neurótica que vive en mi. Me hace bien aceptar las cosas simples y estar cómoda con lo que me rodea. Genera una sensación hermosa saber que estás haciendo nada más (y nada menos) que lo que tenes ganas de hacer, sin justificarte, sin culpas para adjudicar . Estoy liviana de cuerpo y alma, puedo volar.
¿Qué quiero decir?
2 comentarios:
Al fin, de eso se trata vivir, ¿no?. De hacer lo que queremos, lo que sentimos, lo que nos hace felices!
Que bueno! Ojala todas las personas logren hacer lo que realmente sienten, lamentablemente no son las que abundan.
Saludos,
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