Quizás aún en tu delirio
quizás por el,
a pesar de el
sos feliz igual.
[...creo que nunca voy a saber a ciencia cierta que era verdad de todo lo que me decías, antes solía creer cada una de tus historias, incluso me reía de lo lejos que ibas con ellas...]
Siento que nunca conectamos demasiado, nunca "conecto" con nadie de la familia, para ellos soy la "anti", antisocial, el bicho raro, la callada, la que nunca tiene nada por decir. A veces era cierto, también lo era no decir nada y mantener la hipocresía en la mesa para que los demás no se atragantasen con la comida, no significaba que no tuviera nada que decir, incluso solía ser todo lo contrario. ¿Pero quien iba a escucharme a mi no es cierto? Suele estar implícito, como el desagrado que da saludar a ciertos personajes que se creen parte de la familia, hay gente muy caradura y siempre están bien cerca contaminándolo todo, pudriendo el agua del maldito estanque.
Nunca me gustaron los circos, no tengo el temor a los payasos como mi hermana, pero nunca me gusto la puesta en escena, el show, no me lo creía, ni siquiera siendo pequeña, menos ahora que comprendo la farsa, no me divierte, ni me entretiene. Bueno, a lo mejor un poco, pero solo un momento.
Las reuniones familiares se le parecen mucho al circo, esta pautada por diferentes actos, a unos le entretienen los payasos, quien con unas copas de mas quiere hacer reír a todos, a otros los animales, que se comportan como tal, a algunos los cautivan la gracia de los acróbatas y malabaristas para mantener el equilibrio mientras las papas queman. A muchos el show en si les parece fantástico, son todos artistas haciendo lo que mejor saben hacer. A mi me gustaba la magia, aunque sabía que no era realidad, tampoco me gustaba ver como realizaban el truco, necesitaba creer. Creer que podía haber magia, aún cuando hicieran el truco en mis narices y descubriera la farsa. Necesitaba creer que aunque sea por un momento pensado y realizado en actos podía existir alguna clase de magia. Con el tiempo deje de prestarle atención a los magos y empecé a buscar mis propios momentos mágicos. Uno de esos suele ser esos minutos después de terminar de comer, que todos parecen tan relajados y distendidos, que toda pelea o rastro de discusión parece disiparse y solo quedan las risas, ese momento suele arrasar con todo lo demás, aunque sea hasta que se levanta la mesa, se discuta de fútbol, política, religión o se habla de plata y ahí se pierde, se va, se esfuma, se termino el descanso y comienza otro acto, porque la función debe continuar. -¿No es así?.
Debido a eso cada vez detesto mas los cumpleaños, fiestas o eventos que nos reúnen en vez de unirnos solo nos separan mas, estoy harta de caretearla.
Te pido disculpas por no saber comprender, por no tenerte la suficiente paciencia o por ni siquiera intentarlo, ¿Qué importa si en la única conversación que tenemos me reiteras lo delgada que estoy? O como me va en el colegio, aunque ya halla terminado hace un par de años. Al menos me miras, te interesas en mi.
Perdón por no saber valorar el hecho de que estés con nosotros. Senil o no, graciosa, triste o demasiado perdida... seguís siendo mi abuela. Perdón por todo y feliz cumpleaños.
quizás por el,
a pesar de el
sos feliz igual.
[...creo que nunca voy a saber a ciencia cierta que era verdad de todo lo que me decías, antes solía creer cada una de tus historias, incluso me reía de lo lejos que ibas con ellas...]
Siento que nunca conectamos demasiado, nunca "conecto" con nadie de la familia, para ellos soy la "anti", antisocial, el bicho raro, la callada, la que nunca tiene nada por decir. A veces era cierto, también lo era no decir nada y mantener la hipocresía en la mesa para que los demás no se atragantasen con la comida, no significaba que no tuviera nada que decir, incluso solía ser todo lo contrario. ¿Pero quien iba a escucharme a mi no es cierto? Suele estar implícito, como el desagrado que da saludar a ciertos personajes que se creen parte de la familia, hay gente muy caradura y siempre están bien cerca contaminándolo todo, pudriendo el agua del maldito estanque.
Nunca me gustaron los circos, no tengo el temor a los payasos como mi hermana, pero nunca me gusto la puesta en escena, el show, no me lo creía, ni siquiera siendo pequeña, menos ahora que comprendo la farsa, no me divierte, ni me entretiene. Bueno, a lo mejor un poco, pero solo un momento.
Las reuniones familiares se le parecen mucho al circo, esta pautada por diferentes actos, a unos le entretienen los payasos, quien con unas copas de mas quiere hacer reír a todos, a otros los animales, que se comportan como tal, a algunos los cautivan la gracia de los acróbatas y malabaristas para mantener el equilibrio mientras las papas queman. A muchos el show en si les parece fantástico, son todos artistas haciendo lo que mejor saben hacer. A mi me gustaba la magia, aunque sabía que no era realidad, tampoco me gustaba ver como realizaban el truco, necesitaba creer. Creer que podía haber magia, aún cuando hicieran el truco en mis narices y descubriera la farsa. Necesitaba creer que aunque sea por un momento pensado y realizado en actos podía existir alguna clase de magia. Con el tiempo deje de prestarle atención a los magos y empecé a buscar mis propios momentos mágicos. Uno de esos suele ser esos minutos después de terminar de comer, que todos parecen tan relajados y distendidos, que toda pelea o rastro de discusión parece disiparse y solo quedan las risas, ese momento suele arrasar con todo lo demás, aunque sea hasta que se levanta la mesa, se discuta de fútbol, política, religión o se habla de plata y ahí se pierde, se va, se esfuma, se termino el descanso y comienza otro acto, porque la función debe continuar. -¿No es así?.
Debido a eso cada vez detesto mas los cumpleaños, fiestas o eventos que nos reúnen en vez de unirnos solo nos separan mas, estoy harta de caretearla.
Te pido disculpas por no saber comprender, por no tenerte la suficiente paciencia o por ni siquiera intentarlo, ¿Qué importa si en la única conversación que tenemos me reiteras lo delgada que estoy? O como me va en el colegio, aunque ya halla terminado hace un par de años. Al menos me miras, te interesas en mi.
Perdón por no saber valorar el hecho de que estés con nosotros. Senil o no, graciosa, triste o demasiado perdida... seguís siendo mi abuela. Perdón por todo y feliz cumpleaños.
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