Trabajo fallido II.
O tres. No se.
El lunes a las 10 era la entrevista. Llegue bien de tiempo, espere con la gente que se estaba amontonando afuera. Me entrevistaron en la segunda camada, todos chicos y yo, me comento la propuesta. En el momento me pareció una buena idea. Cuando al final me preguntaron ¿Te interesa?. Dije si, efusivamente. Bueno, vengan mañana (ayer) a las 9 para capacitación. Bueno, genial dije. Pensaba que iba a tener algo para hacer, que un cambio había llegado, en el destino que le iba a dar al sueldo por el cual todavía no trabajaba, pero la ansiedad estaba ahí, me sentí bien.
Ayer nos explicaron mas detalladamente en que consistía el trabajo que íbamos a hacer y empezaron las dudas, los no quiero, no puedo, no me gusta, no se si quiera volver mañana. Y hablando con quienes iban a ser mis compañeros nos encontramos charlando de que nadie tenía buenas referencias de este trabajo y me fui pinchando de a poco, cada vez mas un poquito. Llegue, le comente a mi vieja y me dijo que era mi decisión. La cabeza me latía fuerte, en un día y en un par de horas, para ser mas precisa, me habían trabajado tanto la cabeza que no sabía que pensar al respecto. Hable con mi viejo y decidí que no. Si un día influyo tanto, como iba a aguantar siquiera un mes, pensé. Y hoy no me levante para ir de vuelta. Me pregunto cuantos de los que eramos ayer habrán vuelto. Y lo que me pregunto también es lo siguiente: un chico. Un chico que estaba sentado al lado mío, en todo este proceso de las charlas en la capacitación, el cual me dio la resolución a una boludes que seguro no iba a descifrar por mi misma. ¿Les digo y lo hacen? No, me da fiaca explicarlo inclusive. Al chico en cuestión, el cual ni me acuerdo el nombre. Cruzo un par de palabras conmigo, lo escuche decir alguna que otra cosa a alguien mas. A lo que iba, estaba en la parada del colectivo muy sumida en mis pensamientos, que si iba a volver o no mañana (hoy). El chico estaba en frente a mi parada y me miraba. No me había dado cuenta que estaba ahí. Pero miraba sin carpa. Me hice la que no me di cuenta, porque me dio pudor la forma en que me miraba (hay formas y formas de mirar, él me estaba viendo, en detalle). Mientras, me fijaba si venía el colectivo mire una segunda vez pensando si esperaba que lo salude, empece a pensar que estaba super despeinada y que debido a la humedad tenía el pelo hecho un asco y por eso me miraba, pero creo que ni siquiera se estaba fijando en el colectivo que él tenía que tomar. Seguía mirándome y me puso nerviosa. Yo ni siquiera pude ver si a mi me parecía lindo el chico este, digamos que eso de mantener(le) la mirada desde la parada de enfrente era algo trillado y no es mi fuerte, las miradas y las sonrisas suelen hacer que desvié mi mirada, en señal de nerviosismo. Vino el colectivo y me subí.
Nunca voy a saber supongo, si me miraba porque no me pudo ver (como yo) por estar sentado al lado mío. Por que le parecí linda, o una idiota por no haber descifrado lo del numerito. No lo voy a saber porque no volví hoy, tampoco se si el lo hizo o me miraba porque no iba a volver. ¿Quién sabe?
Yo al menos no lo se. Se que hay cosas que no tienen que ser como el trabajo y por ende, el chico. Aunque lo del chico me intrigaba mas que el trabajo. Otra razón, de que no tenía que ser.
En fin, seguiré buscando trabajo (y un chico también).
No hay comentarios:
Publicar un comentario