Es como ir a la heladería y como primer opción tener helado de limón.
A veces una siente que tiene poder controlar todo, pero no se puede. No puedo controlar esas ganas de escribir locamente cuando no puedo dormir como ahora, de abrazarte porque tengo ganas, de decirte te quiero sin motivo particular o por muchos de ellos, no puedo ocultar ciertas sonrisas, o el hecho de exagerar las cosas que me gustan, esas manías que se van acumulando como los borradores de este blog.
Lo factible: Lo que llegue a controlar a un punto casi insoportable es mi cara de pocker. Esa que parece no sentir nada, que se esta muriendo, pero la miras y no te dice nada, que me han puesto el cartel de fría, como un glaciar, por no saber exteriorizar lo que siento, por no poder. -Me tildan de ausente, de no sentir, pero no se dan cuenta, no me analizan lo suficiente, no miran a través de mis ojos para ver. Para ver cuando me estoy esforzando por no llorar, o cuando fijo en mi vista en un lugar muy lejano, para escapar, por lo menos con la mente. Lo pienso, lo reflexiono, racionalizo y desmenuzo tanto mis ideas y pensamiento que termino por no decir o actuar en nada de lo que pensaba, hasta que no queda nada. O hasta que me invade algún que otro pensamiento terrorífico que matar.
Ayer fui a la heladería y miraba el cartel con los gustos posibles que pedir y solo pensaba el segundo, porque hace un tiempo el primero viene siendo limón. Y mi hermana me mira, me dice que rara, mi viejo se ríe y dice lo predecible que soy.
Pero es así, porque el helado empalaga y necesito cortar con lo dulce con el limón, o tomarme tres litros de agua después de un helado lo cual es una estupidez.
Y el 25 en navidad entendí que yo necesito cortar con lo dulce, que a veces yo soy la dosis de limón, y otras lo sos vos. Y prefiero ser yo, porque al menos en eso me dejan tener el control. Tengo que ser una ortiva constante, porque si me ven dócil y sumisa me pasan por arriba. Y es mas fácil ser una ortiva, una jodida que estar tratando de ser lo que no sos por personas que en si, no te ven en un todo. Si ven la fragilidad que se asoma se alejan, y ya no quiero a nadie lejos.
Estas fechas me ponen inestables, feliz, nostálgica, preocupada, distante. Jodida. Y faltan días para que termine el año, y es todo re loco, no quiero hacer balances de nada porque me entristecen, no quiero que empiece el nuevo año tampoco, la gente esta muy fastidiosa, pegota y yo prefiero el helado de limón.
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